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Enviado Lunes, 17 de Septiembre de 2007 - 10:55 pm:   


Diario de un Predicador Viajero Volumen 7 - Capitulo 4
Mi hermano Musulmán
India, 16 de Marzo del 2006

Cada día después de bajar mi correo, mentalmente me preparo para afrontar lo bueno, lo malo y lo feo. Con cientos de discípulos y muchos otros devotos que regularmente se comunican conmigo las leyes de la naturaleza me forzan a ver la gama de situaciones en este mundo.

El 16 de Marzo no fue la excepción, había que darle nombres a algunos bebes, condolencias a las familias por las almas que partieron, bendiciones para discípulos (y castigo para dos), pautas para nuevos matrimonios y suplica de un estudiante que se fue para que regrese.

Un nombre en la lista de mi correo llamo mi atención, era Jahnukanyaka das una devota de Sarajevo, Bosnia, la conocí hace años en mi primera visita allá. Arriesgó su vida predicando durante los tres años de guerra que tomó mas de 100,000 vidas a principios de 1990, dicha devota merece atención, así que inmediatamente abrí su correo, estaba esperanzado a leer del reciente éxito de los devotos en Sarajevo sobre la distribución de libros, pero en lugar de eso me entere con gran tristeza de la partida de un amigo mío, Dr. Abdulah Nakas.

Conocí al Dr. Nakas por primera vez en Abril de 1996 en los pasillos sangrientos y parcialmente destruidos del hospital central en Sarajevo, justo días después de que la guerra había terminado. Nuestro grupo de Hari Nama había sido atacado por soldados musulmanes que habían usado navajas ese día y muchos de nuestros devotos habían sido seriamente heridos. Después de llevar a los otros devotos de regreso al templo fui al hospital a ver a los heridos.

Cuando el Doctor Nakas escucho que el líder de nuestro movimiento estaba ahí vino a verme y dijo “las heridas de su gente son serias pero no criticas, vivirán”, levantando sus brazos en el aire dijo “soy un devoto musulmán, pero estoy avergonzado de lo que mi gente ha hecho, la guerra ha terminado pero siguen derramando la sangre de extranjeros en nuestro pueblo, por favor perdónenos” y me extendió la mano “somos hermanos” dijo con un gesto de humildad que nunca olvidare.
Tomé su mano enrojecida con la sangre de los devotos aun sosteniendo el bisturí y le dije “doctor, usted no tiene la culpa tampoco su religión, este es un problema fronterizo”.
Y el una vez mas puso atención a los devotos heridos mientras yo esperaba.

Algunos de los soldados que nos habían atacado vinieron al hospital a terminar su trabajo, me rodearon y escupieron en mi cara. El doctor Nakas escucho el escándalo y rápidamente salió del cuarto de operación y les grito a los soldados que se fueran, aunque el estaba indefenso y no tenia armas retrocedieron y se fueron.

Jahnukanyaka me dijo ese día que todos en Sarajevo lo respetan por su desinteresado servicio durante la guerra, por tres años seguidos ha operado continuamente día y noche y muchas veces en las noches y pese a las interminables bajas, el doctor llevaba a cabo las cirugías bajo las peores circunstancias, muchas veces sin agua ni electricidad y con pocas medicinas. Durante los últimos dos años de la guerra el hospital no tenia anestesia, el apenas comía o dormía y muchas veces el hospital era atacado y severamente y era dañado por los proyectiles.

Le pregunté a Jahnukanyaka “¿cómo fue posible?, ¿de donde sacaba el la fuerza?”
Me contestó “Durante la guerra muchos devotos y yo regularmente visitábamos el hospital, llevábamos prasadam y algunas veces hacíamos programas para los pacientes y los médicos, en esos días era muy peligroso tan solo caminar afuera porque el ejercito Serbio había rodeado la ciudad e indiscriminadante lanzaban proyectiles y le disparaban a los ciudadanos todos los días, fue así como conocí al Doctor Nakas. De una forma u otra el consiguió el Bhagavad-Gita y se lo leía a sus colegas antes de las cirugías, dice que le ayudaba a realizar la inmortalidad del alma y le daba fuerzas al mirar a la gente morir ante sus ojos”.
Estaba impresionado de ese fiel musulmán que visitaba su mezquita a diario, no solamente estaba leyendo Bhagavad-Gita sino compartiéndolo con otros. "Cuando estaba haciendo sankirtan la mayoría de los doctores musulmanes se me acercaban a comprar el Bhagavad-Gita porque sabían que era el material que el Dr. Nakas leía, eso aclara todo”, dije.

Ahora años después estaba sentado frente a mi computadora recordando nuestra conversación y sintiéndome agobiado por el correo de esa mañana, encontré el numero telefónico de Jahnukanyaka en Sarajevo y le llame y le dije “he recibito tu correo sobre el Dr. Nakas, siento al escuchar de su partida, era una persona impresionante con la capacidad de mediar entre las diferencias de nacionalidad, raza y religión”.
Jahnukanyaka dijo “aquí en Sarajevo, su muerte esta siendo lamentada por todos, musulmanes, cristianos y judíos.
¿Permaneció en contacto con nosotros y mantuvo un interés en el Bhagavad-Gita después de la guerra?” pregunté.
Jahnukanyaka me contestó, “Si así fue, después de la guerra visite Londres y cuando regrese a Sarajevo le traje prasadam al Doctor Nakas, durante nuestra platica el se ofreció a ayudarnos a encontrar un edificio para el nuevo templo en Sarajevo, estaba sorprendida porque yo sabia que no era una cosa fácil, Bosnia era un país principalmente musulmán. Durante la guerra me salió una hernia por cargar muchos libros y cuando le dije al Dr. Nakas el se ofreció a operarme gratis, me dijo que era su hermana espiritual, las enfermeras me dijeron que mientras me operaba el recitaba varios versos del Bhagavad-Gita de memoria, el núnca tomo vacaciones en toda su carrera, después de la guerra el continuo haciendo su servicio, operando todos los días. Recientemente tuvo un ataque al corazón, lo operaron, pero quedo en coma, lo tenían en cuidado intensivo y solo los médicos podían entrar. Llame a su hermano el director del hospital y le suplique que me dejara ir a lado de su hermano, para mi sorpresa el me dejo ir, después de asegurarse de que estaba vestida apropiadamente con una túnica y mascarilla. Había muchos doctores y enfermeras presentes cuando entre al cuarto del Doctor Nakas, era tan famoso, muy querido y respetado que estaban haciendo todo lo posible para salvarlo. Inicialmente estaba conmocionada al ver todos los tubos y maquinas manteniéndolo vivo a pesar del hecho de que la mayoría de los médicos eran musulmanes comencé a leer en voz alta su capitulo favorito del Bhagavad-Gita, el capitulo 9. Todos los doctores y enfermeras bajaron su cabeza respetuosamente y permanecieron callados mientras leí el capitulo completo, días después me contactaron y me pidieron que regresara por segunda vez, lo vi como un arreglo especial de Krishna para el Doctor Nakas, en esa visita cante las oraciones del Damodarastakam y el Mahamantra Hare Krishna y leí el capitulo 7 del Bhagavad-Gita. Y de nuevo todos escucharon respetuosamente, sabían que era lo que el Doctor Nakas quería, dos días después murió, fui a su funeral con algunos devotos y había mas de 10.000 personas que asistieron, era un héroe nacional, la gente de Sarajevo lo quería mucho. Fue enterrado de acuerdo a la tradición musulmana, pero se puede imaginar –estábamos vestidos con nuestro atuendo tradicional vaisnava– y nadie se quejo pues sabían cuanto nos amaba ycuánto lo amábamos a el”.

Cuando Jahnukanyaka hablaba no pude contener mis lagrimas y estas no eran sólo por el hecho de que el Doctor Nakas tenia mucha apreciación por la sabiduría inmortal del Bhagavad-Gita y haber ayudado a los devotos al final y después de la guerra, sino por mis encuentros con el, aun puedo recordarlo disculpándose por la falta de sus hermanos musulmanes que habían inflingido sobre nosotros y sus gritos hacia los soldados que habían venido a matarme, esos fueron unos de los momentos mas intensos que había experimentado y el había jugado una parte integral en salvar mi vida y la de nuestros devotos heridos.

Cuando termine mi llamada con Jahnukanyaka fui ante mis deidades, me postre y le ore al Señor para que honrara el servicio devocional que el Doctor Nakas había llevado a cabo como devoto musulmán y como seguidor de la sagrada sabiduría del Bhagavad-Gita. El mundo tiene mucho que aprender del Dr. Nakas: Como vivir pacíficamente juntos con respeto y apreciación por otras culturas y religiones.

quote:

En la India aun en el interior de las aldeas todas las comunidades hindúes y musulmenas acostumbraron a vivir pacíficamente al establecer una relación entre ellas. Los jóvenes se dirigían a los miembros mayores de la aldea con el nombre de chacha o kaka, tío, y a los hombres de la misma edad les llamaban dada, hermano la relación era muy amistosa y aun había invitaciones de la casa de los musulmanes a las casas de los hindúes y de las casas de los hindúes a las casas de los musulmanes, ambos, los hindúes y los musulmanes aceptaban las invitaciones para ir a las casas de los otos y atender la ceremonia. Aun hace 50 o 60 años las relaciones entre los hindúes y los musulmanes era muy amigable y no había disturbios. No encontramos ningún disturbio en la historia hindú-musulmana de India aun durante los días de gobierno musulmán en el país. Los conflictos entre los hindúes y los musulmanes fueron creados por la contaminación política, especialmente por los gobiernos extranjeros, por lo tanto la situación gradualmente se ha degradado en la India y se ha dividido en Industán y Pakistán. Afortunadamente el remedio para unir, no solo a los hindúes y a los musulmanes, sino a todas las comunidades y todas las naciones aun se puede implementar por el Movimiento Hare Krishna en una plataforma fundamentalmente fuerte de amor por Dios.

[Caitanya-caritamrita, Adi-lila, 17.149, Significado]


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